La poética de lo simple: identidad, textura y emoción en el trabajo de Eckstein.
Siempre me ha interesado el diseño que todavía deja ver a la persona detrás del proceso. El trabajo de Vanesa Eckstein me transmite precisamente eso: huella, textura y sensibilidad humana. Desde ahí, el diseño empieza a sentirse menos perfecto y mucho más cercano. Todo parece tener una carga personal, incluso cuando el proyecto es pequeño o aparentemente simple. Me interesa mucho cómo mezcla lo artesanal con lo gráfico sin que una cosa anule a la otra.
Es como si la imperfección estuviera cuidada. Y eso me hace pensar muchísimo en la relación entre diseño y huella humana. En un momento donde muchas imágenes parecen demasiado limpias, demasiado exactas, su trabajo mantiene algo vulnerable. Como si todavía pudiera verse la mano detrás del proceso. También me llama la atención la manera en la que utiliza la tipografía. No siempre se siente rígida ni completamente estructurada; muchas veces parece escrita, tocada desde el gesto.
No funcionan desde el impacto inmediato, sino desde una sensación más lenta. Y quizá por eso me interesan tanto. Porque me recuerdan que el diseño también puede ser sensible sin perder claridad. Hay algo poético en cómo combina imagen, material y palabra. Como si cada elemento tuviera el mismo peso emocional dentro de la composición. También pienso en la presencia de lo físico en su trabajo.
Creo que con el diseño y lo analógico es algo similar. El diseño manual implica una relación más directa con el error y la experimentación. Cada intento tiene una carga física, cada decisión deja huella, y el resultado es consecuencia de un recorrido visible que no siempre se puede lograr con lo digital.
En una era en la que se tiende a favorecer la inmediatez y la búsqueda de un acabado limpio desde muy temprano, la naturaleza y belleza del proceso puede acabar en segundo plano. Volver a la tinta, al papel, a las tijeras, etc, implica aceptar la imperfección y abrirse a un proceso más orgánico, donde el resultado no está completamente definido desde el inicio.
Es ahi donde creo que hay más encanto. De alguna manera, escribir a mano y diseñar manualmente comparten esa misma lógica: ambas ponen en mayor valor el recorrido, no solo el resultado. Creo en la necesidad de dar mayor espacio a lo manual, como una forma de recuperar una parte esencial del proceso creativo que se ha ido diluyendo.
Es verdad que no significa rechazar lo digital, sino entender en cómo todo se construye, escribiéndolo en un cuaderno o en un papel cortado malamente.